“El valor terapéutico del humor”,

Un libro para tomarse en serio

El humor es consustancial al ser humano. Tiene que ver en lo profundo con lo que somos y presenta una infinidad de manifestaciones en muy diversos ámbitos –la literatura, el cine, los chistes populares, los cómics, entre otros–. De él  todos sabemos algo. Todos tenemos experiencias de que el buen humor siempre nos sienta bien.

Pero a más de alguno le resultará extraño enterarse que las ciencias humanas han buscado al humor como objeto de sus investigaciones. Ha de saberse que a lo largo del último siglo se han realizado estudios muy interesantes sobre este tema; aunque sólo hace unas cuantas décadas los psicólogos, psiquiatras, psicoterapeutas y educadores comenzaron a estudiar el humor como un comportamiento humano.

Alguien ha dicho que la risa es un regalo misterioso de la naturaleza, de Dios, que va incluido en nuestro equipaje al nacer. Somos una especie de homo ridens, casi sin saberlo, porque paradójicamente nacemos llorando.

Acercarse al humor… en serio

De esto se trata este libro: un acercamiento al valor terapéutico del humor. Dicho de otra manera, es un abordaje al humor que cura, sana y nos integra. “Queremos meternos dentro de la psicoterapia y de los diversos enfoques que tienen por objeto sanar a la persona y aliviar el dolor humano y ver cómo se está usando el humor en este campo”, señala el psicólogo y humorista gráfico español –“monero”, decimos en México– Ángel Rodríguez Idígoras, coordinador de la edición.

Los autores, profesionales de la salud, expertos en educación y del humor mismo, se acercan con rigor, y al mismo tiempo con un notable afán de divulgación, para profundizar en los enfoques terapéutico, médico, educativo y patológico del humor.

En un capítulo se lee: “el humor y su prima la alegría son beneficiosos para el buen estado del cuerpo, imagínense cómo lo serán para el bienestar psíquico”.

Entre los beneficios evidentes del buen humor, los autores señalan: “enseña a las personas a ser menos arrogantes, y por tanto, más humildes”, “ayuda a relacionarse con los otros de una manera más distendida y a alejarse de un excesivo individualismo”, “relativiza la realidad”, “favorece la adaptación al cambio” y “sirve para rebajar el sentimiento de frustración que provoca la percepción de nuestras propias limitaciones”.

El humor, actitud ante la vida

Si el sentido del humor ayuda a mejorar la salud física y mental, habrá que valorar el papel que tiene en la prevención. Por eso “es importante incorporar a nuestro talante el sentido existencial del humor lúdico”. Levantarse y acostarse con la actitud positiva que regala el humor, esa es la tarea.

Para nosotros los cristianos, nos vendría bien, recordar, con permiso de san Felipe Neri, patrón de los humoristas, lo que dicen que san Francisco de Asís expresó “¿Qué somos los siervos de Dios sino bufones que tocan el corazón de los hombres llenándolos de buen humor del espíritu?”


RODRÍGUEZ IDÍGORAS, Ángel, El valor terapéutico del humor, Desclée de Brouwer, Bilbao, 2002, 226 páginas

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