Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote, modelo sobre el cual se han de transformar los sacerdotes de todos los tiempos

 “Sacerdotes de Cristo”, revelaciones de Cristo a una laica, exigiendo pureza de vida al sacerdote y, por extensión, a todos los cristianos.

Después de diez años de arduo trabajo de preparación, recientemente ha salido a la luz una edición presentada en el Vaticano que recoge algunas de las revelaciones recibidas del mismo Jesucristo por la Sierva de Dios Concepción Cabrera de Armida, fundadora e inspiradora de los Misioneros del Espíritu Santo, de las Religiosas de la Cruz, entre otras obras apostólicas.

 El libro publicado bajo el título Sacerdotes de Cristo, cuya selección y estructuración estuvo a cargo del padre Juan Gutiérrez, misionero del Espíritu Santo,  tiene origen en las confidencias que la mística potosina recibió en su oración entre los años 1927 y 1932; son por tanto, coloquios espirituales con Jesús que aparecen dispersos en la Cuenta de conciencia que empezó a escribir cuando tenía 64 años.

 

Una “crítica fina” a la traición al sacerdocio

 

A decir de Javier Sicilia, autor de una de las mejores biografías de Conchita Cabrera, se trata de “una crítica fina” al clero, una denuncia de la traición a Cristo, traición al sacerdocio: “Son revelaciones de una laica, exigiéndole la pureza de vida al ministro, que es muy necesaria porque son el espejo de Cristo”.

 

Según Sicilia, para el mejor entendimiento de la obra ha de tenerse en cuenta el contexto histórico marcado por las violentas luchas de la cristiada, los abandonos de los pastores y las agresiones sistemáticas del aparato gubernamental del entonces presidente Calles a la Iglesia. Pero hay otros dos aspectos que matizan el espíritu del texto: Por un lado “la idea de que el sacerdote debería ser impecable, como en la época de las grandes figuras sacerdotales, un san Juan Bosco, un santo Cura de Ars, es decir la visión del sacerdote como espejo inmaculado de Cristo; y por otro, la difundida idea de que los sufrimientos que padecía la Iglesia perseguida no eran gratuitos, sino consecuencia de  las infidelidades de algunos de sus ministros”.

 

Actualidad y urgencia de la santidad del sacerdote

 

Por su parte, el padre Ricardo Páez, MSpS., sostiene que las confidencias de la sierva de Dios, escritas de manera coloquial, están llenas del ideal sacerdotal y de optimismo, aunque no escatima un duro lenguaje para referirse a las faltas de los malos sacerdotes. Si bien las exhortaciones de Conchita lanzan a los pastores tras las huellas de Cristo, el sumo sacerdote lleno de misericordia y compasión por los suyos, no ignora el pecado de quienes, llamados al ministerio, se hacen sordos a la voz del único Sacerdote.

 

Por eso no es raro que Conchita llegara a afirmar que la Iglesia mexicana necesitaba de una “sangría”, porque en su opinión a muchos sacerdotes les faltaba más amor a Dios, ya que habían dejado entrar en sus vidas el secularismo y la impureza. Sostenía que había muchos pecados de los “que no se ven pero traen consecuencias desastrosas”.

 

Afirma el padre Páez que no se puede dudar de la actualidad y urgencia de la santidad del sacerdote; no sólo para cumplir y realizar personalmente su vocación sino por su influencia en la marcha espiritual de la Iglesia. Así, las revelaciones dadas a Conchita pretenden renovar en todos los sacerdotes, sus ministros, el imperativo siempre antiguo y siempre nuevo, la transformación del sacerdote en Cristo y su unificación  en la Trinidad por el Espíritu Santo. Para que esto ocurra lo único que pide el Señor es la voluntad del Sacerdote.

 

Javier Sicilia no duda del bien que estos escritos pueden brindar a la Iglesia de nuestros días, “en un tiempo en que algunos miembros del clero pasan por un mal momento de descrédito”.

 

Entre luces y sombras

 

En suma, Sacerdotes de Cristo, trata con sinceridad y valentía algunos defectos sacerdotales, pero, sobre todo, busca impulsar la bondad y el bien, la misericordia y la transparencia que deben hacer suyas quienes han sido llamados al estado sacerdotal.  Por eso, a decir de Carlos Francisco Vera, MSpS., autor de la nota histórica que introduce el libro, las confidencias de Conchita “dibujan un hermoso cuadro realizado a base de luces y sombras de donde emerge la señera figura de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote, modelo sobre el cual se han de transformar los sacerdotes de todos los tiempos”.

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