No seas chavo mala copa

El exceso de alcohol es un detonador de agresiones y accidentes

 En junio de 2004 justamente el día del padre, José María Quintana Ibarrola, mejor conocido como Schuster, fue brutalmente atacado por un grupo de jóvenes en estado de ebriedad en la graduación de un colegio privado. El reporte médico fue de 27 fracturas en la cara y la casi pérdida de un ojo y de la vida. En la cirugía de reconstrucción le tuvieron que implantar cuatro placas de titanio.

Schuster es hijo de Joaquín Quintana, quien después de ese terrible acontecimiento fundó la asociación Convivencia sin Violencia, con el único interés de evitar la violencia entre jóvenes, la cual se da todos los fines de semana en antros, fiestas particulares, bares y otros eventos en donde se reúnen y adolescentes adinerados que, borrachos y drogados, desean experimentar “emociones fuertes”.

La agrupación, a través de sus diversos programas y estrategias, busca instar a los jóvenes a no ser “chavos mala copa”. Los mala copa  son aquellos que no saben beber y por lo tanto, no controlan las cantidades que ingieren y después de haber tomado más de la cuenta se ponen impertinentes, groseros, sin pudor y demás.

“Desgraciadamente la violencia está tan generalizada y se ve tan natural entre los jóvenes, muy jóvenes, que en lugar de sentirse mal después de una bronca, es motivo de festejo, de hecho es de lo que se habla al día siguiente. Las pláticas post reventón giran en torno a quién se puso más borracho, quién le pegó a quién, de ´cómo lo dejamos´, etcétera. Nos estamos deshumanizando”, comenta Joaquín Quintana.

Joaquín Jr., hermano mayor de Schuster, dice: “A mis 24 años veo cómo está el mundo y estoy consciente de todo lo que puede suceder cuando tomas alcohol en exceso; sin embargo, pienso que si tuviera 20 años no me daría cuenta de lo que está sucediendo porque en ese tiempo estás en la edad del relajo, del destrampe. De ahí la importancia de la participación dentro de la asociación. Sabemos que va a estar difícil, pero queremos ayudar a los jóvenes para que no vivan lo que nosotros vivimos”.

Joaquín Quintana hijo señala que “hay lugares donde se va a cenar después del antro, que a nosotros, los que tenemos más de 23 años nos da miedo ir porque sabemos que puede haber un chavo mala copa que se te avienta con todo y guaruras. Como te ven sobrio y más grande, los chavitos de 15, 16, 18 años se empiezan a meter contigo y tú, por más tranquilo que estés, piensas que la única forma en que te respeten es tirándoles un golpe. Ellos lo contestan, pero lo peor es que meten a sus guardaespaldas y la bronca ya no se puede parar hasta que no hay sangre, huesos rotos e incluso balazos”.

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