Para salir de la pobreza se necesita también el esfuerzo de cada uno

Entrevista con Mons. Luis Morao Andreazza, OFM, obispo de Chalatenango, El Salvador.

Monseñor Luis Morao, obispo franciscano de Chalatenango, una de las regiones más pobres del país centroamericano, habla en torno de la crisis de los alimentos y la migración sostenida que padece esa nación y comparte algunas acciones  prácticas que su diócesis hace con los fieles.

 

El servicio de la caridad eclesial se da en situaciones concretas, ¿Cuál es la contexto más apremiante que vive El Salvador?

 

Podemos decir que son dos: la pobreza agravada con la crisis de los alimentos y la migración, que conforman un permanente círculo vicioso.

Al igual que en el mundo entero, la crisis alimentaria está golpeando a El Salvador, pero creo que no se tiene que exagerar, pues todavía se ve comida por muchas partes, en los almacenes… el problema es que muchas personas no pueden comprarlos.

 

¿Qué está haciendo la Iglesia frente a estas situaciones?

 

La Iglesia motiva constantemente a la gente a trabajar un poco más, porque hay mucha gente que sólo se contenta con  recibir sus remesas de los Estados Unidos y no trabaja. Buscamos motivar para que en los traspatios donde se tiene algunos metros de tierra, cultivar algunas hortalizas. También enseña a no desperdiciar ni el agua ni la comida; porque lamentablemente vemos que en muchas partes, en los banquetes, hay desperdicio; la comida, que por otra parte no todos tienen, los que sí la tienen la desperdician y termina tirada en la basura. Ese no es actuar cristiano, recordemos que cuando Cristo multiplicó el pan pidió a sus discípulos que recogieran las sobras para que nada se desperdiciara.

 

¿Qué pasa con la emigración?

 

Es una triste realidad. En El salvador, muchos, legal o ilegalmente, sin documentos, buscan llegar a los Estados Unidos, a México o a otras naciones, porque en el país lamentablemente cuesta encontrar empleo. Pero, como lo dije, a causa de las remesas la gente se vuelve perezosa, no invierte, no se preocupa de crear pequeños negocios u otras iniciativas para aliviar la situación de pobreza que existe.

Ojalá la migración disminuya, porque son familias que se rompen y las mujeres se quedan en sus casas, sin posibilidades… también, en muchas ocasiones, el varón se forma otro hogar en el extranjero, olvida a su familia original y a la mujer que se queda en el país le queda el difícil peso de los hijos y la subsistencia.

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