Justicia: ¿a cada quien lo suyo?

La Cuaresma ya está en puerta y como cada año por estas fechas, el Papa envía un mensaje a todos los católicos y gente de buena voluntad para mejor vivir este tiempo. Si  hace unos cuantos años nos ha venido hablando del ayuno, la oración y la limosna, ahora profundiza en el alcance del concepto de justicia y nos exhorta a vivirla, en un mundo que se empeña en ir en sentido contrario: injusto a más no poder. “La justicia de Dios se ha manifestado por la fe en Jesucristo” es el título que lleva el mensaje, basado en la carta de san Pablo a los Romanos (cf. Rm 3,21-22).

Al inicio de su mensaje, el Papa Benedicto XVI se detiene a considerar  el significado de la palabra “justicia”, que en el lenguaje común implica “dar a cada uno lo suyo”;  sin embargo –añade el Pontífice-  esta definición no aclara en realidad en qué consiste “lo suyo” que hay que asegurar a cada uno. A decir del Papa “aquello de lo que el hombre tiene más necesidad no se le puede garantizar por ley. Para gozar de una existencia en plenitud, necesita algo más íntimo que se le puede conceder sólo gratuitamente: podríamos decir que el hombre vive del amor que sólo Dios, que lo ha creado a su imagen y semejanza, puede comunicarle. Los bienes materiales ciertamente son útiles y necesarios pero la justicia “distributiva” no proporciona al ser humano todo “lo suyo” que le corresponde”.

Origen de las injusticias

Para Benedicto XVI, siguiendo las Sagradas Escrituras, el origen de las injusticias hay que ubicarlo en el corazón del ser humano, no tanto en el exterior. Afirma que es en lo íntimo del ser humano donde se decide la batalla entre el bien y el mal, porque, como dice el Evangelio, “no es lo que entra en el corazón del hombre lo que le hace impuro, sino lo que sale de él”. Por eso cuestiona las ideologías modernas que sólo toman en cuenta las causas externas sin llegar al verdadero origen de las injusticias en el mundo.

Con Dios y con el prójimo
El Santo Padre pondera la justicia como una virtud que expresa la armonía entre la acogida de la voluntad de Dios y la equidad con el prójimo. Es decir, escuchar la ley presupone la fe en Dios. Esta perspectiva del Papa Benedicto XVI aporta la visión de insuficiencia y humildad en el ser humano que lo puede poner en sintonía con la verdadera justicia, la justicia divina. Como afirma el mensaje “el ser humano necesita de un éxodo más profundo, una liberación de su propio corazón”.

La justicia de Cristo
Finalmente, el Santo Padre aborda el sentido de la justicia cristiana. La justicia de la cruz de Cristo rompe la lógica humana y nos abre una perspectiva más amplia, profunda y enriquecedora. La justicia es un don gratuito que nos hace conscientes de nuestras propias limitaciones y nos hace acoger el perdón y la amistad de Dios.

Se trata de la justicia del amor de Dios por cuya experiencia “el cristiano se ve impulsado a contribuir a la formación de sociedades justas, donde todos reciban lo necesario para vivir según su propia dignidad de hombres y donde la justicia sea vivificada por el amor”.

Esta perspectiva resulta fundamental para ubicar y entender el sentido y alcance del compromiso social del cristiano, su perspectiva es divina y trascendente y no se agota en los límites y riesgos del pensamiento humano.

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2 pensamientos en “Justicia: ¿a cada quien lo suyo?

  1. mueren miles de peces en las termas (cinco toneladas) publicado en la nacion del domingo, no escuche ningun comentario a nadie! es cierto?, por los desechos industriales volcados a las aguas del embalse.

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