Estado laico ¿realidad o ficción?

En la capital de México se ha establecido un gobierno monolítico y dictatorial, que controla a la sociedad y lleva a los extremos los ideales del Estado laico: entre otras cosas, prohíbe la fe religiosa y limita al máximo la libertad de expresión. El ambiente resultante es sencillamente de una permisividad incontrolable, una sociedad más que inmoral o amoral, desmoralizada.

¿De qué estamos hablando? Aunque tenga muchos puntos de comparación no se trata de la ciudad de México del año 2010, sino de la nueva “ciudad de la esperanza”, Villaparaíso, en el año 2033. En este lugar se ubica la trama de la cinta futurista –llamada precisamente 2033– de Francisco Laresgoiti.

La cinta –del género ciencia ficción– tiene como protagonista a Pablo, un joven financiero que se encuentra metido en las drogas y el alcohol. Providencialmente conoce al Padre Miguel, un sacerdote  que vive su ministerio en la clandestinidad. Cuestionado por la vida del religioso, Pablo deja su comodidad y sinsentido para ayudar a los desprotegidos y destruir ese sistema que controla a la gente por medio de la bebida adictiva llamada Pactia. Así, él lucha, junto con los “creyentes”, por derrocar al régimen.

Inspirado en la guerra cristera

Según ha declarado Francisco Laresgoiti, aunque los críticos vean en la realización la impronta de Aldous Huxley y su “Mundo feliz, en el origen de su opera prima está ni más ni menos que la investigación hecha por Jean Meyer sobre la guerra cristera en México, recopilada en el libro La Cristiada.

“Estaba muy intrigado con una guerra que no se ha contado en México, que es la Cristera; ahí habla sobre la prohibición de la religión en un país, y cómo el mismo pueblo lucha contra esto. Me interesó mucho rescatar personajes de ésta, como al padre Miguel Agustín Pro y a los generales Enrique Goroztieta y Joaquín Amaro.  Quise ubicarlos en el futuro, en una sociedad donde no hubiera religión, y contar una historia en la que las nuevas generaciones carecieran de valores”, declaró recientemente Laresgoiti.

¿Sociedad sin religión?

Al inicio de la cinta se usa un símbolo para decir que en la historia que se cuenta no hay religión y esa ausencia se traduce en que no hay moral. El cuestionamiento en este sentido es evidente: ¿qué pasaría si en el transcurso de unos años la sociedad no contara con esa fuerza que entraña la religión?

Es de advertir que en la trama el Padre Miguel reúne a su gente en torno a una concepción “más espiritual que religiosa”, como si tratara de hacer una síntesis de todas las experiencias religiosas; sin embargo plantea la idea de que la fe  religiosa es una necesidad.  “Nosotros mostramos un Estado laico en su mayor expresión y el riesgo de que todo termine en una falta de valores, donde sólo importen el poder y el lujo. Quería mostrar una gran ventana de un Estado laico extremo”, ha señalado el director de la película.

En la primera semana de exhibición Francisco Laresgoiti no ha dejado de ser cuestionado por su “crítica al Estado laico”. Él se ha defendido diciendo que no es un ataque, simplemente ha querido mostrar la ausencia de religión en esta nueva era. Afirma que quiso aventurarnos a plantear la reflexión de si en verdad la religión impide el progreso. “Pero la crítica real va hacía la globalización, hacia cuatro mega empresarios que controlan todo”.

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