Año internacional de la Juventud: volver la mirada a los jóvenes

Hace 25 años, el pleno de las Naciones Unidas llamó a los gobiernos del mundo a ser sensibles a las necesidades y demandas de la juventud, y a poner en marcha las políticas indispensables para propiciar su desarrollo y participación efectiva en el mundo contemporáneo.

En aquella ocasión se declaraba la iniciativa como “una excelente oportunidad para poner de relieve la situación y las necesidades y aspiraciones propias de la juventud, aumentar la cooperación a todos los niveles para solucionar las cuestiones relativas a los jóvenes, emprender programas de acción concertada a favor de la juventud y mejorar la participación de los jóvenes en el estudio, los procesos de toma de decisiones y la solución de importantes problemas nacionales, regionales e internacionales”.

2010: diálogo y entendimiento mutuo

Después de dos décadas y medio, las condiciones para el desarrollo de la juventud no han sido suficientes; antes bien, a decir de los especialistas, se percibe un enorme atraso y deterioro en lo que toca al mundo de los jóvenes.

Hoy por hoy los jóvenes enfrentan una serie de nuevas situaciones que no les permiten acceder a espacios de crecimiento personal. Tan solo en nuestro país, con una población aproximada de 35 millones de jóvenes –entre 15 y 29 años–, hay unos 7 millones que no estudian ni tienen trabajo, quedando a merced de aquellos que les ofrecen salidas fáciles, como el narcotráfico y otras expresiones de criminalidad.

Si bien es cierto, los jóvenes entrañan es sí mismos la novedad, la creatividad y el futuro, hace falta canalizar todas estas potencialidades mediante políticas públicas adecuadas y con sentido humano.

Con el lema “El diálogo y el entendimiento mutuo” ha iniciado, el 12 de agosto de 2010, el segundo Año Internacional de la Juventud. En México tendrá lugar, del 23 al 27 de agosto, la Conferencia Mundial de la Juventud. Así, por segunda ocasión, el mundo celebra un acuerdo multinacional que aborda el desarrollo y la integración social de la juventud.

Sin duda alguna, promulgar un nuevo llamado internacional sobre el tema “juventud” es motivo de celebración, pero también debe ser tomado como un serio llamado de atención a no dejar de asumir la creación de condiciones de oportunidad para la actual generación de jóvenes.

Voces de alerta

Desde que se anunció la realización de la CMJ ha habido voces que alertan que “la ONU quiere apropiarse de los jóvenes”. Así lo manifiesta Juan Claudio Sanahuja de noticiasglobales.org: “El proyecto de documento final (de la CMJ) está redactado con el lenguaje del moralismo político, es decir, grandes palabras y conceptos que se prestan a cualquier tipo de abuso. Es el lenguaje común de quienes intentan implantar una nueva ética internacional de valores relativos: ‘convivencia pacífica’, ‘libertad’, ‘tolerancia’, ‘libertad de pensamiento y conciencia’; palabras que, sin fundamento en la verdad absoluta, son manipulables y reinterpretables por el poder, cuantas veces le sea útil”.

Constructores del presente

Hace 25 años, en la primera versión del AIJ, el Papa Juan Pablo II escribió una Carta Apostólica a los y a las jóvenes del mundo y poco después anunció la institución de la Jornada Mundial de la Juventud. En la misiva el Papa Wojtyla señalaba que en los jóvenes “está la esperanza porque pertenecen al futuro y el futuro les pertenece” y exhortaba para descubrir en Cristo el centro del proyecto de vida personal, de la vocación.

A su vez los obispos mexicanos dirigieron un mensaje a los jóvenes mexicanos con motivo del AIJ. Entre otras cosas reflexionaron sobre la difícil situación que se vivía en el país en aquellos años y la incidencia que tenía en la juventud. Los obispos alentaban a los jóvenes a asumir los valores del Evangelio para afrontar esas “situaciones de muerte”.

Como respuesta los jóvenes mexicanos escribieron un manifiesto donde hacían una serie de reclamos pero también asumían el compromiso de aportar sus noveles energías en la construcción de un país más justo y fraterno.

Por desgracia, los tres documentos reseñados tuvieron poco impacto en la vida de la juventud debido al devastador terremoto ocurrido el 19 de septiembre de 1985, a pesar de que el entonces llamado Departamento de Juventud del episcopado mexicano dedicó los siguientes años para profundizarlos.

Hoy, el AIJ 2010 ya está en marcha, sin embargo la Iglesia no ha hecho un pronunciamiento claro al respecto. No cabe duda que esta celebración, independientemente de quien la impulse, debería ser una oportunidad valiosa para que la Iglesia replantee su pastoral juvenil y ofrezca su aporte que incida con eficacia en la vida de los jóvenes.

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