“Es importante avanzar hacia la comprensión de la identidad, cultura, valores y luchas indígenas”

Conversación con el sacerdote jesuita Jesús García, asesor de la Pastoral Social del Episcopado Mexicano y del Centro Nacional de Misiones Indígenas (CENAMI)

Segunda de tres partes

En la primera parte de esta conversación,  el sacerdote jesuita Jesús García nos hablado de la acción pastoral y misionera que asumieron los primeros evangelizadores en relación con los pueblos indígenas de Mesoamérica; de estos ejemplos, señala el también asesor de la Pastoral Social del Episcopado Mexicano, se debe aprender para pasar de una pastoral de mero asistencialismo y paternalismo, a una que tenga al indígena como sujeto y protagonista de su propio proceso de liberación.

¿Qué sucedió con la atención a los pueblos indígenas una vez que pasó “la primera ola evangelizadora” en Mesoamérica, particularmente en la Nueva España?

A partir de 1620 la corte española cambió el sistema misionero confiado a las órdenes misioneras con las funciones de protectores y privilegios además de exención tributos y retiró a las meritorias órdenes evangelizadoras a los conventos, sustituyéndolas por clero diocesano sin espíritu y métodos misioneros, imponiendo métodos de evangelización y organización pastoral más cercanos a la tradición hispana.

Con la excepción de los misioneros surgidos de los colegios de Propaganda Fide,  sobre todo de Querétaro y Guadalupe-Zacatecas, como Fray Junípero Serra y sus hermanos franciscanos misionando al norte de Querétaro y en la Alta California y Texas, y los jesuitas en Baja California, Sonora y Arizona (los padres Kino y Salvatierra, los más recordados); desde 1620 y hasta fines del siglo XIX no cambió el panorama pastoral dominante, copiado al modelo hispano estandarizado para todo el territorio novohispano.

¿Qué signos de preocupación por los indígenas, por parte de la Iglesia se dieron en el siglo XX?

Uno de ellos fue la creación de nuevas diócesis y prelaturas sobre todo en zonas indígenas para la atención de grupos étnicos específicos y confiadas a congregaciones religiosas que pudieran ofrecer recursos humanos y materiales con mayor cobertura institucional; como a los franciscanos (El Nayar), jesuitas (Tarahumara), salesianos (Mixes), carmelitas (El Salto), misioneros de Maryknoll (Chetumal), josefinos (Huautla, Oaxaca).

Otro momento importante se dio a mediados de los 50´s, cuando fueron creadas dos instituciones claves para este caminar de la Iglesia con los pueblos indígenas: en 1959 fue creada, a iniciativa del Episcopado Mexicano, la Comisión Episcopal para Indígenas; y en 1960, el CENAMI, Centro Nacional de Misiones Indígenas. Ambas Instituciones tuvieron una positiva evolución, desde sus orígenes paternalistas y asistencialistas de preocupación y programas para los indígenas, avanzando a proyectos con los indígenas, para concluir en proyectos y programas desde las perspectivas y luchas indígenas.

Fue el Delegado Apostólico Luigi Raymondi (en México de 1957 a 1967) quien fundó el CENAMI hace 50 años, e inició el proceso de creación de Prelaturas Apostólicas.

Ya desde 1963 monseñor Raymondi solicitó la colaboración y asesoría del Secretariado Social Mexicano con CENAMI,  y este servidor participó en dicha colaboración, esforzándonos en ayudar a superar la mera dimensión asistencialista de sus inicios, avanzando en una firme evolución hacia la comprensión de la identidad, cultura, valores y luchas indígenas.

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