La Iglesia debe adentrarse en la vida y sufrimientos de los pueblos indígenas para aclarar su misión respecto a ellos

Conversación con el sacerdote jesuita Jesús García, asesor de la Pastoral Social del Episcopado Mexicano y del Centro Nacional de Misiones Indígenas (CENAMI)

Tercera y última parte

¿Qué acontecimientos han estimulado los avances de la Pastoral Indígena en América Latina y México?

A nivel Latinoamericano fue decisivo para la positiva evolución de la Pastoral Indígena, en la línea de una mejor compresión de la identidad cultural y derechos y luchas de los pueblos indígenas, el primer encuentro de Pastoral de Misiones convocado por el respectivo Departamento del CELAM, que así llamaba el organismo que atendía el trabajo pastoral entre indígenas.

Este encuentro se realizó en abril de 1968, en Colombia, en el entorno final de preparación a la II Conferencia General de Episcopado Latino Americano a realizarse en Medellín en agosto de 1968. Al final del encuentro surgió la nueva denominación de Pastoral Indígena y no más de misiones entre indígenas, con el correspondiente Departamento de Pastoral Indígena del CELAM.

Un resultado más serio y profundo fue el hecho de que varios obispos y misioneros que trabajaban entre indígenas,  después de los análisis de los antropólogos sobre el trabajo Pastoral y Social que se hacía con los indígenas, llorando reconocieron haber colonizado y desindigenizado (pérdida de identidad indígena) más que evangelizado a los pueblos indígenas.

A nivel Latino Americano se multiplicaron los encuentros continentales y regionales en el ámbito de las culturas y pueblos indígenas (regiones como la andina, amazónica, mesoamericana, etc.); varios de estos encuentros fueron convocados o auspiciados por el Departamento de Pastoral Indígena del CELAM y las correspondientes Comisiones nacionales de Pastoral Indígena. Hago mención especial del trabajo pionero, ejemplar y profético en todo este caminar de la Iglesia Latinoamericana con los indígenas de Monseñor Leónidas Proaño, de Riobamba, Ecuador.

¿Qué lugar e importancia ha tenido el levantamiento zapatista en Chiapas para cambiar la visión que la Iglesia tenía del mundo indígena?

De gran trascendencia han sido los acontecimientos relativos a la insurgencia zapatista  en Chiapas en los que la mediación de la Iglesia logró llevar a la mesa de diálogo los reclamos indígenas. Los diálogos de la Catedral (Catedral de la Paz) y los  acuerdos de San Andrés que, aunque fallidos a corto plazo, desencadenaron un movimiento nacional para lograr un país incluyente y pluriétnico que se constituya  con las múltiples expresiones culturales y sus demandas y aspiraciones.

La participación de figuras relevantes de la Iglesia como don Samuel Ruiz, don Bartolomé Carrasco, el padre Robles, jesuita de la Tarahumara, entre otros hicieron grandes aportes en las diversas mesas temáticas de San Andrés y son un ejemplo del caminar de la Iglesia con los pueblos indígenas y ya no sólo el caminar de los pueblos indígenas en y con la Iglesia.

Toda esta movilización indígena y los consecuentes conflictos a que se enfrentaron dieron origen a un nuevo y profético ministerio eclesial: la mediación que pretende encauzar las luchas por la justicia por los caminos del dialogo y la paz. Casos emblemáticos son  don Samuel Ruiz, ahora en ámbitos nacionales e internacionales a través de SERAPAZ (Servicios y asesoría  para la Paz)  y en Oaxaca con don Arturo Lona y el Padre Wilfrido Mayrán presentes en medio los conflictos con instrumentos de dialogo y conciliación.

¿Qué Pastoral Indígena se necesita en nuestro país?

Necesitamos una Pastoral Indígena que orgánicamente entrelace los tres modelos misioneros: el modelo protector-paternalista, el modelo de promoción comunitaria y autogestora y el modelo crítico-profético; y que eviten confrontaciones entre estos proyectos, que ha llevado en algunos casos a la descalificación al modelo critico-profético. Sea que se lleven sucesivamente o simultáneamente hay que vincularlos, pues la sola dimensión asistencialista y promocional, sin la dimensión profética resultarían soporte de sistemas sociales establecidos; aún programas y proyectos asistenciales como en situaciones de emergencia, dejaran de ser asistencialistas si aseguran la dimensión promocional y la crítica-profética.

¿Cómo se puede lograr el auténtico protagonismo de los indígenas en esta pastoral?

En la medida en que los diversos agentes pastorales, obispos, misioneros, voluntarios, etc., se adentran en la vida, costumbres, culturas, luchas y sufrimientos de los pueblos indígenas es como la iglesia ha podido ir clarificando y encarnando su misión y actuar ya no sólo hacia o con los pueblos indígenas, sino desde los pueblos indígenas como sujetos pensantes y decisorios de su caminar.

Habrá que recordar la necesidad y urgencia del recurso a los instrumentos de las ciencias sociales  (sociología, antropología, historia, etc.) armonizándolos con el diálogo y experiencias de las víctimas de la dominación social y cultural  y la consecuente reflexión de fe de esas situaciones que conduzcan a una constante revisión y actualización del actuar pastoral.

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