“El migrante no es un extraño, también es prójimo”

Este 4 de septiembre se celebra en las diócesis del país la Jornada Nacional del Migrante

 

Este domingo 4 de septiembre se está celebrando en el país la Jornada del Migrante, promovida por la Dimensión de la Pastoral de la Movilidad Humana (PMH) del episcopado mexicano, bajo el lema “Una sola familia humana”, en consonancia con la 97ª. Jornada Mundial del Emigrante y el Refugiado. 

Desde sus inicios, la Jornada del Migrante –instituido por el Papa Benedicto XV, en 1914, y que en México se celebra el primer domingo de septiembre– ha buscado crear conciencia del sufrimiento de cada persona que abandona su tierra, además de orar por sus necesidades y por los agentes pastorales que entregan su vida y la arriesgan por ellos, motivados por el Evangelio.

Sin embargo, esta celebración, más que ofrecer información sobre lo que les sucede a los migrantes –que la implica, pero no es único objetivo–, busca conocer la raíz de su problemática, vista con ojos de fe: debemos renovar en la Iglesia “un compromiso de acogida y de solidaridad con todos aquellos que se encuentran de camino y lejos de su patria”, exhortan los coordinadores del Área de Migrantes de la PMH.

“No  deseamos ver a los migrantes como extraños; queremos acercaros a ellos como hermanos. Siempre existe el riesgo, incluso entre nosotros, de hacer del día del migrante un  evento. Pero viéndolo desde la fe tendría que ser un acontecimiento. Es decir, el día del migrante debería ser una auténtica celebración que no sólo nos haga verlos sino también observarnos desde ellos y revisar nuestra manera de pensar y de actuar, incluso para revisar la vivencia de nuestra fe”, señala la PMH.

 

Poner las bases para construir una sola familia humana

La reflexión de esta Jornada pretende ayudar a “vernos a nosotros mismos desde los gozos y esperanzas, las tristezas y las angustias de nuestros hermanos migrantes pone las bases para ir construyendo una sola familia humana”, que es precisamente el tema propuesto por el Papa Benedicto XVI en el mensaje para esta Jornada Mundial del Día del Migrante.

El Papa ha señalado que es  urgente la toma de conciencia de que somos una sola familia de hermanos y hermanas en “sociedades que son cada vez más multiétnicas e interculturales, donde también las personas de diversas religiones se ven impulsadas al diálogo, para que se pueda encontrar una convivencia serena y provechosa en el respeto de las legítimas diferencias”.

Benedicto XVI ha dicho que todos los seres humanos seguimos un mismo camino: el de la vida; sin embargo, las situaciones que atravesamos son distintas: “muchos deben afrontar la difícil experiencia de la emigración, en sus diferentes expresiones: internas o internacionales, permanentes o estacionales, económicas o políticas, voluntarias o forzadas”.

El Santo Padre, además  llama la atención sobre el fenómeno de la globalización, que no es sólo un proceso socioeconómico, sino que conlleva también una humanidad cada vez más interrelacionada, que supera fronteras geográficas y culturales. “Al respecto, la Iglesia no cesa de recordar que el sentido profundo de este proceso histórico y su criterio ético fundamental vienen dados precisamente por la unidad de la familia humana y su desarrollo en el bien. Por tanto, todos, tanto emigrantes como poblaciones locales que los acogen, forman parte de una sola familia, y todos tienen el mismo derecho a gozar de los bienes de la tierra, cuya destinación es universal. Aquí encuentran fundamento la solidaridad y el compartir”.

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