La tarea de aliviar el dolor de quienes sufren nos compete a todos

Conversación sobre el Taller de Modelos de atención a víctimas de la violencia

A mediados del pasado mes de agosto la Comisión Episcopal de Pastoral Social (CEPS-Cáritas) desarrolló un interesante taller llamado “Modelos de atención a víctimas”, que pretendía “brindar herramientas para el trabajo con las víctimas de la violencia y dar un paso en la creación de redes para potenciar la construcción de espacio de acogida, modelos y procesos” en este sentido. Durante la reunión, en la que participaron más de 60 agentes de pastoral de 13 provincias eclesiásticas, se analizaron algunos modelos de atención a víctimas que se han aplicado en otros países, concretamente en Italia, para ver cómo se pueden adaptar a la realidad de México.

Conversamos con la religiosa Ángela Casas Méndez, de la Dimensión de Justicia Paz y Reconciliación, de la CEPS, sobre este novedoso y necesario trabajo pastoral que la Iglesia en México está desarrollando.

 

¿Cómo surge en la Iglesia católica de México la moción de prestar atención a las víctimas de la violencia?

La misión de la Iglesia es iluminar con el Evangelio a todo ser humano salvaguardando su dignidad en las diversas circunstancias y el acompañamiento a las víctimas de la violencia es una de ellas; por eso la CEPS-Cáritas, iluminados con el discernimiento que los obispos de México emitieron en el 2010, en la exhortación pastoral “Qué en Cristo nuestra paz, México tenga vida digna”, ante la situación de violencia e inseguridad en nuestra patria, ha ido proponiendo formas para implementarla en la realidad de cada una de las diócesis. Un espacio para tal fin fue el Encuentro Nacional de Pastoral Social, celebrado en mayo pasado, en el que definimos abundar e identificar herramientas necesarias para cualificar a los agentes en el acompañamiento pastoral a las personas que han sido víctimas de las violencias de cada una de las comunidades, desde nuestra identidad eclesial.

 

¿Esta será una nueva pastoral de coyuntura en México? ¿Cómo se inserta esta acción en la pastoral de la Iglesia católica?

Monseñor Gustavo Rodríguez Vega, presidente de la CEPS-Cáritas, en la inauguración del Taller, habló de que esta es una obra de todo el Episcopado Mexicano; por lo tanto, la tarea de aliviar el dolor de quienes sufren no puede ser sólo una nueva dimensión de la Pastoral Social, y ni siquiera  una tarea de toda la Pastoral Social en cada una de sus dimensiones, sino que debe ser una obra de toda la Iglesia, que alcance en forma transversal a toda su pastoral, a toda la obra evangelizadora. Bien articulados entre todos nosotros dentro de la Iglesia para semejante labor de consolar a quienes sufren.

También señaló que no se trata de iniciar con una tarea, sino de cualificar un servicio que diariamente se está ofreciendo desde cada confesionario, desde cada grupo de oración y de evangelización, desde cada acción caritativa y solidaria que los cristianos sabemos realizar.

 

Frente al grave problema de la violencia, ¿Está la Iglesia a la altura de las exigencias?

Como dijo el obispo Gustavo Rodríguez, aludiendo el lema del taller sobre atención a víctimas de la violencia que recién hemos realizado, “Consolad, consolad a mi pueblo”, creemos que estas mismas palabras que dirigía nuestro Señor al profeta en aquellos tiempos remotos, vuelven a escucharse aquí y ahora, en los oídos y en el corazón de todos, y es este el llamado de Dios que nos convoca. Hemos de vincularnos con la acción de otras iglesias, grupos sociales y acciones de gobierno, que apunten al mismo objetivo, de fortalecer a las víctimas, y ayudarles a reconstituirse en su dignidad de personas.

¿Cuáles han sido las acciones que la Iglesia viene haciendo en este campo y cuáles los resultados?

Se han conformado comisiones diocesanas de Justicia, paz y reconciliación; así como diferentes iniciativas para atender personas que han sufrido las diferentes violencias: intrafamiliar, institucional, delincuencia organizada, medio-ambiental;  se ha capacitado a los agentes en el área psicológica y social, se han establecido centros de escucha, se han ido tejiendo redes de relación y cooperación con la sociedad civil y con el gobierno.

Se ha podido atender a personas concretas, tramitar casos con instituciones que puedan brindar ayuda profesional en la atención psicológica y jurídica, reincorporación de las personas víctimas de la violencia en la vida comunitaria y familiar.

Un resultado cualitativo es el interés de los agentes de pastoral en diferentes instancias eclesiales por organizarse, por la capacitación, apuntalar estrategias en la prevención de nuevas violencias, ir más a fondo en las causas para fortalecer el tejido social y construir una plataforma social que genere mejores condiciones de vida para cada ciudadano de nuestra patria.

 

¿Qué alcances tuvo el Taller de Modelos de Atención a Víctimas, recién realizado?

Participamos en el taller con la esperanza de aprender un poco más de la experiencia de los demás, para cambiar, mejorar o multiplicar las estrategias de nuestra acción a favor de las víctimas de esta escalada de violencia que parece no tener fin. Hemos querido unir a nuestra buena voluntad de hacer el bien, elementos de medicina, de psicología, de pedagogía o de cualquier otra ciencia que pueda ayudarnos a ayudar.

No partimos de cero en la experiencia de Atención a Víctimas, en varias diócesis de la República Mexicana se han implementado acciones con este fin. Se tuvo como punto de partida esa experiencia, compartimos saberes, recibimos iluminación de otras personas que han hecho camino, lo cual nos permitió identificar elementos por implementar en nuestra pastoral para fortalecer nuestra capacidad de acompañamiento e ir gestando modelos con bases científicas y empíricas de acuerdo a la realidad particular. De este taller se desprendieron tareas en los diferentes niveles de Iglesia: nacional, provincial y diocesano.

 

¿Qué viene después de que se ha realizado el taller?

Esperamos que en cada diócesis se sigan implementando acciones  que  concreticen el acompañamiento a las víctimas de las violencias, encarnando el Evangelio en las personas que padecen  dolor,  desesperanza,  angustia y fragilidad; continuar brindando espacios de capacitación y generar un trabajo en red para dar seguimiento a la construcción de iniciativas con sentido eclesial.

 

 

 

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Un pensamiento en “La tarea de aliviar el dolor de quienes sufren nos compete a todos

  1. ES UNA EXPERIENCIA DE UN PUEBLO QUE SUFRE VIOLENCIA EN LOS DIFERENTES ASPECTOS SOCIALES, PERO CON SU PROPUESTA BUSCA UNA SOLUCIÓN CON EL MISMO RECURSO HUMANO, PUESTO AL SERVICIO, ACORDE CON LAS NECESIDADES DE UNA COMUNIDAD.

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